Un error 404 es el código de estado HTTP que devuelve un servidor cuando la URL solicitada no existe o ha dejado de existir. Por sí solo no penaliza tu posicionamiento: Google no castiga una web por tener 404. El problema aparece cuando se acumulan, porque dañan la experiencia, malgastan rastreo y desperdician autoridad.
Puntos clave
- Un 404 (Not Found) significa que la URL pedida no existe en el servidor. Es una respuesta normal de la web, no un fallo de tu posicionamiento.
- Google no aplica una penalización directa por tener errores 404, pero acumularlos sí perjudica de forma indirecta: experiencia de usuario, crawl budget y autoridad (link juice).
- No es lo mismo un 404, un soft 404 (responde 200 pero la página «no existe») y un 410 (Gone). Cada uno se usa en un caso distinto.
- La decisión clave es: redirigir con un 301 hacia contenido equivalente o dejar el 404/410 cuando no hay destino relevante. Redirigir todo a la home es un error.
- Los buscadores y los bots de IA (los que alimentan ChatGPT, Gemini, Perplexity o los AI Overviews de Google) tropiezan igual con las URLs rotas: es el mismo SEO técnico de siempre.
Este es uno de los conceptos que más dudas genera en SEO técnico, en parte porque mezcla dos preguntas distintas: qué es exactamente un error 404 y hasta qué punto afecta a tu posicionamiento en Google. Vamos a responder a las dos con calma, y después a lo que de verdad importa: cómo encontrar tus 404 y cómo solucionarlos sin liarla.
Qué es un error 404
Cuando escribes una dirección en el navegador o haces clic en un enlace, tu navegador le pide al servidor la página que hay en esa URL. El servidor responde siempre con un código de estado HTTP que resume qué ha pasado con esa petición. El 404 es uno de esos códigos, y su significado es muy concreto: la página que has pedido no está aquí.
Qué significa el código 404 (HTTP Not Found)
El código 404 Not Found pertenece a la familia de respuestas 4xx, que agrupa los errores atribuibles a la petición del cliente (a diferencia de los 5xx, que son errores del servidor). Un 404 le dice al navegador, y también al rastreador de un buscador, que el servidor ha recibido la petición correctamente, ha entendido qué URL querías, pero no ha encontrado ningún recurso en esa dirección.
Es importante entender que un 404 no es un fallo de tu web. Es una respuesta legítima y esperable: toda web viva borra contenidos, cambia de estructura o recibe enlaces mal escritos, y responder 404 en esos casos es exactamente lo que debe pasar. El código correcto para «esto no existe» es precisamente el 404. El problema nunca es tener un 404 puntual, sino cuántos tienes, cuáles son y qué haces con ellos.
A efectos técnicos conviene distinguir el código de estado (lo que devuelve el servidor en la cabecera de la respuesta, invisible para el usuario) de la página de error que se muestra en pantalla. Son dos cosas separadas: el código 404 es la señal que leen las máquinas; la página de error es lo que ve la persona. Una web puede devolver un 404 correcto en la cabecera y, aun así, mostrar una página de error pobre y confusa. Ese matiz será clave más adelante.
Por qué se produce un error 404
Un error 404 puede aparecer por muchas razones, y saber cuál es la causa determina cómo lo vas a resolver. Las más habituales son:
- URL borrada o despublicada: has eliminado un producto agotado, un post antiguo o una categoría, y esa URL deja de existir. Es el caso más frecuente en ecommerce y blogs.
- URL mal escrita: alguien enlaza a tu web con un error tipográfico, o tu propio menú apunta a una dirección con un carácter de más. El servidor busca esa URL exacta y no la encuentra.
- Migración sin redirecciones 301: cambias de dominio, de CMS o de estructura de URLs (por ejemplo, de /blog/errores-404-y-posicionamiento-seo/ a /recursos/seo/tecnico/errores-404/) y no rediriges las direcciones antiguas. Todas las URLs viejas pasan a devolver 404 de golpe. Es la causa más grave y la que más tráfico destruye.
- Enlace roto (interno o externo): un enlace de tu propia web, o de otra web que te apuntaba, ya no coincide con ninguna URL válida. El destino cambió y el enlace se quedó atrás.
- Recursos eliminados: imágenes, PDF o archivos que se enlazan pero que ya no están en el servidor.
Cada origen pide una respuesta distinta. Una URL borrada con contenido equivalente disponible se resuelve con un 301; una URL mal escrita que nunca existió puede quedarse en 404 sin más; una migración exige un mapa de redirecciones 1:1.
Cómo se ve y por qué conviene una página 404 personalizada
Por defecto, muchos servidores y CMS muestran una página de error 404 genérica, fea y sin salida: un mensaje de sistema, fondo blanco y ningún camino de vuelta. Para el usuario eso es un callejón sin salida, y lo normal es que abandone la web.
Aquí es donde entra la página 404 personalizada. Es la página que se muestra cuando alguien llega a una URL inexistente, y una buena página 404 convierte un callejón sin salida en una segunda oportunidad. Debe:
- Comunicar con claridad que esa página no existe, sin tecnicismos y con un tono de marca.
- Ofrecer rutas de salida: enlace a la home, a las categorías principales, a los contenidos más populares.
- Incluir un buscador interno para que el usuario encuentre lo que buscaba.
- Mantener la cabecera, el menú y el pie de página normales, para que la navegación siga viva.
Un apunte técnico crítico: una página 404 personalizada debe seguir devolviendo el código 404 en la cabecera. El error más común es diseñar una página de error preciosa que, por detrás, responde con un código 200 (OK). Cuando eso ocurre, has creado un soft 404, que es justo lo que vamos a ver ahora y uno de los problemas que Google señala de forma explícita.
En BIGSEO cuidamos incluso el detalle visual de la página 404, porque es una de las que más se comparte y se enlaza. De hecho, una buena imagen de error 404 con identidad de marca puede convertirse en un activo por sí misma. Si buscas inspiración para el diseño, la propia ilustración de esta guía es un ejemplo de cómo una imagen de error 404 puede ser reconocible y útil a la vez.
404 vs soft 404 vs 410: no son lo mismo
Aquí se concentra buena parte de la confusión. Tres respuestas que parecen intercambiables comunican cosas muy distintas a Google y a los rastreadores. Entenderlas es lo que separa un arreglo bien hecho de uno que crea más problemas de los que resuelve.
Error 404 (Not Found)
Es el que ya conocemos: la página no existe, y no se afirma nada sobre si volverá o no. Es el código adecuado para la mayoría de los casos de contenido eliminado sin sustituto. Google lo interpreta como «esta URL no está disponible ahora mismo», seguirá visitándola de vez en cuando durante un tiempo por si reaparece y, si no vuelve, acabará retirándola del índice de forma natural.
Soft 404 (responde 200 pero «no existe»)
Un soft 404 es una contradicción: el servidor devuelve un código 200 OK (todo correcto), pero el contenido de la página le dice al usuario y al buscador que ahí no hay nada («Página no encontrada», «No hay resultados», «Producto no disponible»). El código dice una cosa y el contenido dice la contraria.
Esto es un problema real, y Google lo trata como un error a corregir. ¿Por qué? Porque desperdicia crawl budget: Google gasta recursos rastreando e intentando indexar páginas vacías que dice que existen pero que no aportan nada. Además, ensucia el índice con URLs sin valor. Los casos típicos de soft 404 son:
- Páginas de «no hay resultados» en un buscador interno que devuelven 200.
- Fichas de producto agotado que muestran «no disponible» pero responden 200.
- Páginas 404 personalizadas mal configuradas que devuelven 200 en lugar de 404.
- Redirecciones masivas a la home (lo veremos más abajo).
La solución de un soft 404 depende del caso: si la página no debe existir, hay que devolver un 404 o un 410 de verdad; si debe existir pero está temporalmente vacía, hay que darle contenido útil.
Código 410 (Gone)
El 410 Gone es el hermano tajante del 404. Significa: esta página existía y se ha eliminado de forma permanente e intencionada. No va a volver. Mientras que el 404 deja la puerta entreabierta («no está, quizá vuelva»), el 410 cierra la puerta con llave («no está y no volverá, olvídate de ella»).
En la práctica, Google trata el 404 y el 410 de forma muy parecida, y ambos acaban desindexando la URL. La diferencia es de matiz y de velocidad: ante un 410, Google suele retirar la URL del índice algo antes, porque le estás confirmando que la eliminación es deliberada. Es el código ideal para contenido que quieres eliminar a propósito y para siempre: campañas caducadas, productos descatalogados que no vas a reponer, contenido de baja calidad que has decidido purgar.
Tabla comparativa y cuándo usar cada uno
Aspecto | 404 Not Found | Soft 404 | 410 Gone | 301 Redirect |
|---|---|---|---|---|
Código HTTP | 404 | 200 (incorrecto) | 410 | 301 |
Qué comunica | No existe ahora | Dice existir pero está vacía | Eliminada para siempre | Se ha mudado aquí |
¿Es correcto? | Sí, en su caso | No, siempre a corregir | Sí, en su caso | Sí, en su caso |
Efecto en indexación | Desindexa poco a poco | Confunde a Google, malgasta rastreo | Desindexa algo más rápido | Traspasa señales al destino |
Cuándo usarlo | Contenido eliminado sin sustituto claro | Nunca a propósito | Eliminación deliberada y definitiva | Existe contenido equivalente al que redirigir |
La regla mental es sencilla: ¿hay un destino relevante? Si lo hay, 301. Si no lo hay y la retirada es definitiva, 410. Si no lo hay pero no quieres pronunciarte, 404. Y soft 404 no es nunca una opción deliberada: es siempre un fallo que hay que arreglar.
¿Afectan los errores 404 al posicionamiento?
Esta es la pregunta del millón, y la respuesta honesta tiene dos capas. La corta: no hay una penalización directa. La larga, y la que de verdad importa: sí, pueden perjudicarte, y mucho, de forma indirecta.
No hay penalización directa (postura de Google)
La postura oficial de Google, repetida durante años por sus portavoces, es clara: tener errores 404 no provoca una penalización ni hace bajar de posición al resto de tu web. Los 404 son una parte natural de la web, Google los encuentra constantemente en todos los sitios y su sistema está diseñado para convivir con ellos. Una URL que devuelve 404 simplemente deja de aparecer en los resultados; no arrastra al resto del dominio.
Dicho de otro modo: no vas a perder posiciones en tus páginas importantes solo porque tengas URLs antiguas devolviendo 404. Ese miedo, muy extendido, no se corresponde con cómo funciona el algoritmo. Si quieres profundizar en cómo pondera Google estas señales, tienes más contexto en nuestra guía sobre el algoritmo de Google.
Pero sí perjudican de forma indirecta
Que no haya penalización directa no significa que los 404 sean inofensivos. Cuando se acumulan, hacen daño por tres vías indirectas que sí impactan en tu posicionamiento a medio plazo.
Experiencia de usuario
Un usuario que llega desde Google a una URL rota y se topa con un error se marcha. Ese abandono inmediato es una señal pésima: le dice a Google que tu resultado no ha satisfecho la búsqueda. Si además ese 404 estaba en una ruta de navegación importante (un enlace del menú, un producto enlazado desde una categoría), estás perdiendo conversiones y frustrando a gente que ya te había encontrado. La experiencia es hoy un factor de fondo en cómo Google valora una web, y una web plagada de callejones sin salida transmite descuido y falta de mantenimiento.
Desperdicio de crawl budget
Google no rastrea tu web de forma ilimitada: asigna a cada dominio un presupuesto de rastreo, el crawl budget, que es la cantidad de recursos que dedica a recorrer tus URLs. Cada vez que su rastreador visita una URL que devuelve 404 (o peor, un soft 404 que parece válida), gasta parte de ese presupuesto en algo que no aporta nada. En sitios pequeños esto es irrelevante, pero en webs grandes, con miles o millones de URLs, una acumulación masiva de 404 y soft 404 puede hacer que Google tarde más en descubrir e indexar tu contenido nuevo y valioso. Lo explicamos en detalle en nuestra guía de crawl budget.
Pérdida de link juice / autoridad
Este es el punto que más SEO se olvida. Cuando una URL de tu web tiene enlaces entrantes (internos o, sobre todo, externos desde otras webs) y de repente empieza a devolver 404, toda la autoridad que esos enlaces transmitían se pierde. Es como tener una tubería de agua que apunta a un vaso que ya no está: el agua (la autoridad, el link juice) se derrama y no la aprovecha nadie. Si esa URL rota tenía backlinks de calidad, estás tirando a la basura un activo SEO que costó mucho conseguir. Recuperar esa autoridad con un 301 hacia una página equivalente es una de las victorias rápidas más rentables del SEO técnico.
Los 404 y el rastreo por la IA
Con la irrupción de ChatGPT, Gemini, Perplexity y los AI Overviews de Google, mucha gente cree que ha aparecido una disciplina nueva con reglas nuevas. No es así: esto sigue siendo SEO. La visibilidad hoy se juega en Google y en la IA a la vez, pero los cimientos técnicos son exactamente los mismos.
Los modelos de lenguaje no leen tu web por arte de magia: se apoyan en bots de rastreo (los de los buscadores y los específicos de cada plataforma de IA) que recorren las URLs igual que lo hace Googlebot. Y esos bots tropiezan con los mismos 404 que Googlebot. Si un contenido que podría citarte responde 404, o si tus enlaces internos llevan a callejones sin salida, la IA no puede rastrear, entender ni citar esa información. Un detalle importante desde nuestro posicionamiento: los LLM no leen bien el schema; el aprovechamiento de los datos estructurados sigue haciéndose por la vía de Google. Por eso lo que de verdad mueve la aguja para ser citado por la IA no es un truco de marcado, sino la salud técnica y la calidad del contenido rastreable: URLs que responden bien, sin rupturas en la navegación.
Dicho de otro modo: una web con muchos 404 se cita peor, tanto en los resultados clásicos como en las respuestas generativas, porque las máquinas no pueden acceder al contenido. Controla quién rastrea y qué con tu robots.txt y entiende el panorama completo en nuestro hub de IA y SEO. El mensaje de fondo es tranquilizador: si haces bien el SEO técnico de siempre, ya estás optimizando para la IA.
Cuándo dejar un 404 y cuándo redirigir con un 301
Llega la decisión operativa más importante de toda esta guía. Ante una URL que ya no existe, tienes básicamente dos caminos: dejarla en 404/410 o redirigirla con un 301. Elegir mal en cualquiera de los dos sentidos crea problemas.
Deja el 404/410 si…
Mantener el 404 (o forzar un 410) es la decisión correcta cuando:
- No existe ningún contenido equivalente al que redirigir. Redirigir a algo que no tiene nada que ver es peor que un 404 honesto.
- La página nunca debió existir o era spam, contenido de baja calidad o una URL generada por error.
- La URL no tiene enlaces entrantes ni tráfico que merezca la pena recuperar.
- Quieres eliminar contenido de forma deliberada y permanente: en ese caso, mejor un 410 para acelerar la desindexación.
Dejar un 404 limpio y bien gestionado es una decisión válida y profesional. No hay que redirigirlo todo por miedo.
Redirige con un 301 si…
La redirección 301 (permanente) es la opción correcta cuando:
- Existe una página equivalente o muy relacionada que responde a la misma intención de búsqueda. Un producto agotado que rediriges a su sustituto o a su categoría; un artículo antiguo que rediriges a su versión actualizada.
- La URL antigua tenía tráfico, posiciones o enlaces entrantes que quieres conservar. El 301 traspasa la mayor parte de esas señales al destino.
- Has hecho una migración o has cambiado la estructura de URLs. Aquí el 301 no es opcional: es obligatorio, y 1:1, cada URL antigua a su equivalente exacta.
El 301 es la herramienta que te permite reorganizar tu web sin destruir lo que ya habías ganado.
El error clásico: redirigir todo a la home (soft 404 masivo)
Existe una tentación muy común y muy dañina: en lugar de mapear cada URL rota a su destino relevante, se redirige todo en bloque a la página de inicio. Parece que resuelve el problema (ya no hay 404), pero en realidad crea uno peor.
Google detecta este patrón y lo trata como un soft 404: interpreta que esas redirecciones a la home son en realidad páginas que no existen disfrazadas de redirección. El resultado es que no traspasas autoridad, confundes al usuario (que esperaba un producto concreto y aterriza en la home) y acabas con un montón de soft 404 en tu informe de cobertura. La regla es clara: una redirección 301 solo es buena si el destino es relevante para la URL de origen. Si no lo es, es mejor un 404 o un 410 honesto.
Cómo encontrar los errores 404 de tu web
No puedes arreglar lo que no ves. Antes de solucionar nada, necesitas un inventario fiable de tus 404, y hay cuatro fuentes que se complementan entre sí.
Google Search Console
Es la fuente principal y gratuita, y además es la que te muestra el mundo tal como lo ve Google. En el informe de Indexación (Páginas), dentro de las páginas no indexadas, encontrarás las categorías «No encontrada (404)» y «Página con redirección», así como los «Errores de servidor» y los soft 404. Este informe te dice exactamente qué URLs está encontrando Google que devuelven 404, cuándo las detectó por última vez y, con la herramienta de inspección de URL, cómo las trata. Empieza siempre por aquí: son los 404 que de verdad conoce el buscador.
Crawlers (Screaming Frog, Sitebulb)
Search Console te muestra lo que Google ya ha encontrado; un crawler te muestra lo que hay ahora mismo en tu web, incluyendo enlaces internos rotos que Google todavía no ha rastreado. Herramientas como Screaming Frog o Sitebulb recorren tu web como lo haría un buscador y te devuelven un listado completo de URLs con código 404, además de decirte desde qué páginas se enlaza cada 404 (el dato más valioso para arreglar enlaces internos). Es la forma más rápida de auditar el estado real de tu web en un momento dado.
Analítica y logs de servidor
Tu herramienta de analítica y, sobre todo, los logs del servidor son la tercera pata. Los logs registran cada petición real que recibe tu servidor, incluidas las que terminan en 404, y te permiten ver qué 404 están recibiendo tráfico de verdad (de usuarios y de bots). Un 404 con visitas es una prioridad; un 404 que nadie pisa desde hace meses puede esperar. Los logs también te muestran con qué frecuencia los bots de Google y de las plataformas de IA están golpeando URLs rotas, lo que enlaza directamente con el crawl budget.
Enlaces entrantes rotos (recuperar autoridad)
Por último, revisa los backlinks rotos: enlaces que otras webs te hicieron hacia URLs que ahora devuelven 404. Con una herramienta de backlinks puedes localizar qué URLs rotas tuyas tienen enlaces externos apuntándoles. Cada una de esas es autoridad que estás perdiendo y que puedes recuperar de inmediato con un 301 hacia una página equivalente. Suele ser el trabajo con mejor retorno de toda la limpieza de 404.
Cómo solucionar los errores 404 paso a paso
Con el inventario en la mano, este es el proceso ordenado que seguimos para resolver los 404 de una web sin dejar cabos sueltos.
Paso 1: inventariar y priorizar
Reúne en un solo listado los 404 de todas las fuentes (Search Console, crawler, logs y backlinks). No todos valen lo mismo, así que prioriza por impacto: primero las URLs con enlaces entrantes externos, después las que tenían tráfico o posiciones, luego las enlazadas internamente desde páginas importantes y, por último, las URLs residuales sin valor. Trabajar por prioridad hace que las primeras horas de trabajo se noten en resultados.
Paso 2: decidir 301 vs 410 vs mantener
Para cada URL del inventario, aplica la decisión que ya conoces: ¿existe un destino relevante? Si sí, marca 301. Si no y la eliminación es definitiva, marca 410. Si no y prefieres no pronunciarte, deja el 404. Documenta la decisión en una hoja de cálculo con la URL de origen, la acción y, si procede, la URL de destino. Este mapa es el corazón del arreglo.
Paso 3: implementar 301 1:1 a destino relevante
Implementa las redirecciones una a una, cada URL antigua a su destino más relevante, nunca en bloque a la home. Según tu plataforma, esto se hace en el .htaccess, en la configuración del servidor, en el CMS o con un plugin de redirecciones. Después, verifica que cada 301 responde de verdad con código 301 y que apunta al destino correcto, sin cadenas de redirecciones (un 301 que lleva a otro 301 que lleva a un tercero) ni bucles.
Paso 4: arreglar enlaces internos
Un 301 resuelve la URL rota, pero deja pendiente el origen del problema: los enlaces internos que apuntaban a la URL vieja. Lo ideal es actualizar esos enlaces para que apunten directamente al destino final, en lugar de pasar por la redirección. Así eliminas saltos innecesarios, aceleras el rastreo y mantienes la navegación limpia. Aquí es donde el dato del crawler («desde qué páginas se enlaza cada 404») vale oro.
Paso 5: página 404 útil
Para todas las URLs que se quedan en 404 (las que has decidido no redirigir), asegúrate de que tu página 404 personalizada está a la altura: devuelve el código 404 correcto, comunica con claridad, ofrece rutas de salida y un buscador, y mantiene la identidad de marca. Una buena página 404 no recupera el posicionamiento de esa URL, pero rescata al usuario que ha llegado hasta ahí y evita que se marche.
Paso 6: monitorizar en GSC
El trabajo no termina al implementar. Vuelve a Google Search Console pasados unos días y usa la validación de las correcciones para que Google vuelva a rastrear las URLs afectadas. Comprueba que los 404 que has redirigido desaparecen del informe, que los soft 404 se resuelven y que no aparecen nuevos errores. La gestión de 404 es un proceso continuo, no una tarea de una sola vez: cada vez que borras contenido o cambias la estructura, generas 404 nuevos que hay que atender.
Errores frecuentes con los 404 (qué NO hacer)
Estos son los fallos que más vemos y que conviene evitar desde el primer día:
- Redirigir todo a la home. Ya lo hemos explicado: genera soft 404, no traspasa autoridad y frustra al usuario. Redirige solo a destinos relevantes.
- Devolver 200 en la página de error. Una página 404 bonita que responde 200 es un soft 404. Verifica siempre el código de estado en la cabecera.
- Obsesionarse con eliminar todos los 404. Un 404 honesto, sin enlaces ni tráfico, no es un problema. No hace falta redirigir cada URL que jamás existió.
- Crear cadenas de redirecciones. Un 301 que lleva a otro 301 que lleva a un tercero diluye señales y ralentiza el rastreo. Redirige siempre al destino final.
- Ignorar los enlaces internos rotos. Redirigir la URL y dejar los enlaces internos apuntando a la versión vieja resuelve a medias. Actualiza también los enlaces.
- No revisar los backlinks rotos. Es la autoridad más fácil de recuperar y la que más SEO se deja olvidada.
- Olvidarse de monitorizar. Sin seguimiento en Search Console no sabes si tu arreglo ha funcionado ni detectas los 404 nuevos.
Si tienes una web grande, una migración por delante o un patrón de 404 que no logras controlar, en BIGSEO lo revisamos contigo. Puedes contarnos tu caso en nuestra consultoría SEO y te decimos qué redirigir, qué eliminar y qué dejar como está. Y si quieres seguir afianzando los cimientos, tienes todas nuestras guías en el hub de SEO técnico.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué es el error 404?
Un error 404 (Not Found) es el código de estado HTTP que devuelve un servidor cuando la URL que se ha solicitado no existe o ha dejado de existir. Es una respuesta normal de la web: significa «esta página no está aquí». No es un fallo de tu servidor ni, por sí solo, un problema de posicionamiento.
¿Los 404 penalizan el SEO?
No de forma directa. Google ha confirmado que tener errores 404 no provoca una penalización ni hace bajar de posición al resto de tu web. Sí perjudican de forma indirecta cuando se acumulan: empeoran la experiencia de usuario, malgastan crawl budget y hacen que pierdas la autoridad (link juice) de las URLs que tenían enlaces entrantes.
¿Cuándo uso un 301 y cuándo un 410?
Usa un 301 cuando exista una página equivalente o muy relacionada a la que redirigir, o cuando la URL antigua tenía tráfico, posiciones o enlaces que quieres conservar (imprescindible en migraciones, siempre 1:1). Usa un 410 cuando quieras eliminar contenido de forma deliberada y permanente y no haya destino relevante al que enviar al usuario. Si no hay destino y no quieres pronunciarte, el 404 normal también es válido.
¿Qué es un soft 404?
Un soft 404 es una página que devuelve el código 200 (OK) pero cuyo contenido indica que no existe nada («página no encontrada», «sin resultados», «producto no disponible»). El código y el contenido se contradicen. Google lo trata como un error a corregir porque malgasta rastreo y ensucia el índice. Se soluciona devolviendo un 404 o 410 real, o dando contenido útil a la página.
¿Afectan los 404 a que la IA me cite?
Sí, de forma indirecta, igual que afectan al SEO clásico. Los bots que alimentan ChatGPT, Gemini, Perplexity y los AI Overviews de Google rastrean tus URLs como cualquier buscador y tropiezan con los mismos 404. Si un contenido que podría citarte responde 404 o cuelga de enlaces rotos, la IA no puede acceder a él ni citarlo. No es una disciplina nueva: es el mismo SEO técnico de siempre.
¿Cómo hago una buena página 404?
Asegúrate de que devuelve el código 404 en la cabecera (no un 200), comunica con claridad y con tu tono de marca que la página no existe, y ofrece rutas de salida: enlace a la home y a las categorías principales, un buscador interno y los contenidos más populares. Mantén la cabecera, el menú y el pie de página habituales para que el usuario pueda seguir navegando en lugar de abandonar.


